A partir de la Independencia, las elites latinoamericanas buscarían nuevos modelos culturales en los cuales verse reflejados. Así, en el siglo XIX se materializó una transformación en la arquitectura civil, pero también y quizás con mucha fuerza, en la arquitectura religiosa.
Las razones para estas transformaciones serían diversas; para el caso del Ecuador este fenómeno estuvo ligado a profundos cambios en la relación Iglesia-Estado, promovida por el entonces presidente Gabriel García Moreno (1861-1865) - (1869-1875), quien vería en esta institución un aliado para su gobernanza. Sería él quien, con la colaboración de obispos amigos, realizaría una renovación/sustitución de órdenes tradicionales coloniales por nuevas congregaciones religiosas, que a su vez heredarían edificaciones de las viejas órdenes y las transformarían o derrocarían creando una arquitectura historicista, símbolo de una Iglesia renovada. En este ensayo se trata el caso de la sustitución total de la iglesia colonial de San Agustín por la redentorista de San Alfonso, en Cuenca.
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