Conoce tu riqueza a causa de las profundidades de la sabiduría que habrá para ti verdaderamente. Toma la instrucción con toda humildad y di tú también “oh profundidad de la riqueza y de la sabiduría” y reina con Dios. [...] en el mundo [...] afligido [...] vuélvete “ciudadano de los santos y morador de la casa de Dios” en la Jerusalén del cielo que es nuestra madre común.
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