China en los últimos 15 años y sin hacer casi ruido ha puesto en práctica los principios de Mahan: liderar la flota mercante y el comercio marítimo mundial, crear bases navales y lograr puertos alrededor del mundo y construir la mayor flota de guerra actual. Pero se han dado cuenta de que “con sólo Mahan, no es suficiente”. La teoría de la batalla decisiva y tratar de que la bandera enemiga aparezca sólo como “fugitivos”, no parece que sea ya posible. Por otro lado, su salida al mar, limitada por dos cadenas de islas, y Taiwán es ahí vital, demanda otros principios y ahí necesitan a Corbett.
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