Aunque el almendro es considerado en general un cultivo de secano, cuando se riega da una respuesta sorprendente. Debido a la escasez de recursos hídricos, la mentalidad de los productores tradicionales y las políticas establecidas en torno al agua, la mayor parte de los almendros regados actualmente recibe unas aportaciones de agua muy inferiores a las que se consideran óptimas. Esas aportaciones, que pueden oscilar entre los 500 m3 y los 3.000 m3 por hectárea y año, en combinación con las pluviometrías de cada lugar, determinan nuevas y dispares situaciones sobre las que hay que profundizar, a fin de establecer la estrategia más adecuada para conseguir la mayor producción posible.
Although almond is generally considered a rainfed crop, when irrigated gives a surprising response. Due to the scarcity of water resources, the mentality of traditional growers and policies established around water, most almonds irrigated today receive much lower water inputs than those considered optimal. These contributions, ranging from 500 m3 to 3,000 m3 per hectare and year, combined with the rainfall of each site, determine new and different situations on which we must deepen, in order to establish the most appropriate strategy to obtain the highest
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