La reciente aprobación del Real Decreto 235 2013 de 5 de abril obliga a la elaboración de un certificado de eficiencia energética no solo para los nuevos edificios (obligatorio desde 2007 en cumplimiento de una Directiva Europea) sino también para edificios existentes, caso de viviendas o locales que se transmitan o alquilen. El artículo explica cuál es el origen de esta normativa, las pretensiones de este procedimiento, su metodología y el significado del resultado obtenido para una verdadera comprensión de la calificación energética. Un primer paso para alcanzar los objetivos de sostenibilidad exigidos por la UE.
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