La categoría de comunión -koinonía-viene a ser central a la hora de desarrollar la comprensión de lo que es la realidad de la Iglesia, como la comunidad de los seguidores de Jesús que continúan su misma misión.
El trabajo se estructura en cinco apartados: l. Dimensión bíblica. La koinonía hunde sus raíces en la experiencia neotestamentaria y define la realidad de lo que vivieron los primeros cristianos, a partir de los acontecimientos pascuales que transformaron sus vidas. 2. Reflexión teológica sobre la koinonía. Está caracterizada por la simultánea presencia de la diversidad y de la complementariedad de las vocaciones y condiciones de la vida, de los ministerios, de los carismas y de las responsabilidades. Por eso podemos decir que la comunión es un don, pero es también una tarea, y en última instancia es una promesa, que sólo se realizará plenamente en el término del camino. La comunión no es sinónimo de uniformidad. Para ello es preciso tener la parresía evangélica, es decir, la audacia, el coraje o la valentía para decir y expresar (decirnos y expresamos) las cosas. 3. Factores constitutivos de la comunión. Son los siguientes: El Espíritu del Señor, el amor cristiano, la Palabra que convoca, que nos convoca en la Iglesia, la Eucaristía como compromiso de comunión en la nueva Alianza, el "ministerio de la Comunidad" como estructura jerárquica, servicio que mantiene la unidad visible, sacramental de la Iglesia, y, finalmente, la localización, el espacio humano, los factores vinculantes de la comunidad humana, operantes igualmente en la comunidad cristiana. 4. Espiritualidad de la comunión. Somos una comunión, una fraternidad, fundamentada en la realidad de nuestra fe trinitaria, de un Dios que es comunión. La sacramentalidad de la comunión de la Iglesia se articula a través de estructuras y mediaciones. Todas ellas han de estar atravesadas por una espiritualidad de la comunión. En la carta apostólica Novo millennio ineunte, el papa Juan Pablo II desarrolló con amplitud el tema de la espiritualidad de la comunión. 5. En comunión respondemos, base de la corresponsabilidad eclesial. La comunidad eclesial, y desde la teología, afirmamos que por la corresponsabilidad hemos de responder ante el Señor y su Espíritu, ante su Iglesia, ante nosotros mismos, ante el mundo. Se trata no de un tema secundario, sino de una realidad que dice relación al mismo ser de la Iglesia.
The category of communion - Koinonia, is essential to develop the comprehension of the reality of the Church, as the community of the followers of Jesus that continue the same mission.
The work is structured in five sections:
l. Biblical dimension. The Koininia is rooted in the New Testament experience and defines the reality of the early christians, after the Paschal event that changed their lives.
2. Theological reflection on the koinonía. Its characteristic is the simultaneous presence of diversity and complementarity of vocations and life conditions, of ministries, charismas and responsabilities. That's why we can say that communion is a gift, but it is also a mission, and eventually it's a promise, that wi/l only be complete/y fulfilled at the end of the path. The communion is not a synonym for uniformity. That's why it's necessary to have the evangelical parresia, that is to have the audacity, the courage or the bravery to say and express things (to speak end express ourselves).
3. Constitutive factors of communion. They are as follows: The Spirit of God, Christian Love, the Word that brings us together, that invites us in Church, the Eucharist as a compromise of communion in the New Alliance, the "Ministry of Comt munity" as a hierarchical strucure, a service that maintains visible unity, sacramental act of the Church, and,finally, the location, the human space, the unifying factors of the human community, operating equally in the christian community.
4. Spirituality o/ communion. We are a community, a brethren bond, founded on the reality of our trinitarian faith, of a God that is communion. The sacramentality of communion of the Church is articulated by structures and mediations. Ali of them being affected by a spirituality of communion. The theme of the spirituality of communion is extensively developed by Pope John Paul Il in the Apostolic Letter Novo millennio ineunte.
5. We respond in communion, the basis f or ecclesiastical coresponsibility. From theology to the ecclesiastical community, we affirm that we have to respond through coresponsibility to the Lord and His Spirit, to His Church, to ourselves, to the world. This is not of secondary importance, but a reality related to the very being of the Church.
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