Al traducir el Quijote al chino, el traductor tiene que afrontar por lo menos dos barreras que salvar: la cultural y la lingüística. En la primera están incluidos los problemas derivados de diferentes hábitos cognitivos determinados por respectivas formas de segmentar el mundo, respectivas tendencias asociativas, respectivas preferencias de observar el entorno y respectivos derroteros históricos con imborrables sedimentos costumbristas, religiosos, mitológicos. En la segunda, cabe destacar especialmente problemas de selección semántica, correcta captación de las estructuras gramaticales, registro del lenguaje, correspondencia estilística, traslado de discursos repetidos, así como juego de palabra. Como en mi comentario solo he hecho mención a dos versiones de otros traductores, me limito a facilitar los datos concernientes a ellas: 1.堂吉诃德,traductora Yang Jiang (杨绛),Editorial de Literatura Popular de China (人民文学出版社),1991, Beijing。2.唐吉诃德-traductor Liu Jingsheng (面京胜),Editorial Lijiang (漓江出版社),1995, Guilin, Guangxi (广西桂林)。
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