Madrid, España
La corte como forma de organización política sufrió un duro envite con el liberalismo. Sin em-bargo, sobrevivió, fue evolucionando y adaptándose. Tras la Revolución que derrocó a Isabel II y la aprobaciónde la Constitución de 1869, la corte como centro de poder extra-constitucional e informal estuvo en peligro de extinción. Aquí se analiza cómo, a pesar de ello, con capacidad creativa, se configuró un nuevo modelo cortesano (en el seno de una nueva di-nastía) con una nueva concepción de la Real Casa en un sistema democrático. Se muestra que el monarca no pretendió establecer un corte neto para distinguirse del pasado. Con todo, intro-dujo la importante novedad organizativa del dualismo civil-militar que, junto con la creación de dos relevantes dependencias (Cuarto Militar y Secretaría Particular), constituirían cambios cuya trascendencia se refleja en su continuidad hasta el presente.
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