Causas políticas o motivos económicos. En esas dos vertientes se mueven las posibles explicaciones del bochornoso espectáculo protagonizado por grandes figuras del cine español en la entrega de los premios Goya y que se desencadenó por el envío de unos misteriosos anónimos. Ahora que todos callan, muchos se preguntan quién diablos, y con qué fin, mandó los anónimos.
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