Si el románico unificó culturalmente Europa, el gótico supuso la sublimación de las técnicas artísticas, que entonces alcanzaron niveles de belleza y complejidad nunca superados. La máxima expresión de este estilo son sus catedrales, entre las que ocupa un lugar de honor la burgalesa, que este año cumple el VIII centenario de la colocación de su primera piedra. Una obra excepcional, comenzada en 1221, que seguiría siendo durante siglos un potente imán para arquitectos y artistas
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados