En el texto se describen las peripecias por las que pasaron los leones del Pasatiempo. Los hermanos García Naveira quedaron fascinados con los leones que custodian la tumba de Clementa XIII en la basílica del Vaticano en Roma, obra del gran escultor neoclásico Antonio Canova, hasta tal punto que encargaron copias en mármol de Carrara para instalarlas en la entrada del Parque temático del Pasatiempo que estaban levantando en las afueras de Betanzos. Allí permanecieron los dos leones hasta 1970, fecha en la que fueron vendidos por el hijo de uno de los indiano, Jesús García Iribarne, para presidir la entrada al Santuario de Covadonga.
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