El pasado sábado 3 de octubre, en Asís, el Papa Francisco frirmaba bajo los auspicios del santo pobre y fraternal, su tercera encíclica: Fratelli Tutti (Hermanos todos). Un alegato a favor de la humanización de nuestro mundo. El domingo día 4, fiesta de San Francisco, todos conocíamos su contenido. Sus propuestas tienen la pretensión de llegar "a todos los hombres y mujeres de buena voluntad" de este planeta. Sin embargo, en el texto no se hacen referencias a los aspectos filosóficos que las fundamentan sino a referencias teológicas. Aunque no lo explicita, el Papa se fundamenta algunas de las líneas de la Antropología filosófica.
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