El neurólogo clínico ha de usar pruebas diagnósticas con frecuencia. En las últimas décadas estamos asistiendo a un crecimiento tanto en el número como en la sofisticación de los diversos tests y pruebas. Es necesario que el neurólogo conozca las propiedades operativas de dichas pruebas y su precisión. Pero además, al valorar un artículo científico en el que se evalúa una prueba diagnóstica, el neurólogo deberá prestar atención a una serie de cuestiones, relacionadas con la metodología empleada en esa evaluación. Éstas se pueden resumir en: a) comparación enmascarada e independiente de los resultados de la prueba respecto al estándar de oro diagnóstico; b) estándar de oro adecuado y pertinente; c) aplicación de la prueba en un espectro adecuado de pacientes; d) valoración de la posible existencia de sesgo de verificación, y e) descripción adecuada de la metodología, de tal manera que se pueda replicar el trabajo. Además, la evaluación debería incluir algunos datos sobre la utilidad de la prueba, con la aplicabilidad y la proporción de riesgo/beneficio obtenida por los pacientes en quienes se aplica.
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