Los conflictos éticos son una experiencia común dentro de la solicitud y la elección de pruebas diagnósticas en neurología. El consentimiento informado presenta dificultades con frecuencia debido a que la capacidad de los pacientes neurológicos está a menudo comprometida por deterioro cognitivo, déficit neurológico o alteraciones emocionales. Se debe hacer en estos casos una valoración explícita de la capacidad que incluya un análisis de las operaciones cognitivas de la toma de decisiones complejas y de sus elementos operativos. El consentimiento se solicitará atendiendo a todos sus aspectos éticos y legales. En la indicación de las pruebas diagnósticas el neurólogo se sitúa entre dos obligaciones: la beneficencia con el enfermo y la responsabilidad del buen uso de los recursos sanitarios limitados en aras del principio de justicia distributiva. La definición de las necesidades diagnósticas y del rendimiento de las pruebas son condiciones imprescindibles para poder tomar decisiones a la vez beneficentes y justas
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