La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es el tumor benigno más frecuente en el varón por encima de los 50 años y al igual que la hipertensión arterial (HTA) aumenta con la edad. Existe un nexo común entre la HTA y la HBP a través del sistema nervioso simpático. El tejido prostático responde al estímulo de los receptores a1 adrenérgicos y éstos son fundamentales en el control de la presión arterial. Esto explica que los alfabloqueantes mejoren los síntomas de la HBP, y en la actualidad ya constituyen el 50 % de los fármacos prescritos para esta patología. La alfuzosina y la tamsulosina están desprovistos de efecto cardiovascular significativo. Sólo la doxazosina y la terazosina tienen la doble indicación, como antihipertensivos y para aliviar los síntomas de la HBP. En pacientes hipertensos con HBP que precisan un solo fármaco los alfabloqueantes pueden constituir un grupo de elección, teniendo cierta precaución en sujetos con insuficiencia cardíaca. Cuando se precisa un tratamiento combinado se ha de considerar la asociación a un diurético.
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