Barcelona, España
En su "prologo para franceses" a la edición francesa de La rebelióon de las masas, escrito en París en 1937, Ortega se siente en la obligación de rescatar del olvido en que el público francés de la época tenía a los dos doctrinarios liberales por los que sentía un más profundo y sincero aprecio, Guizot y Royer-Collard (ìndice, dicho sea de paso, si no de su sagacidad, sí al menos del buen gusto intelectual de Ortega es la poca estimaen que tuvo siempre al muscadin Benjamín Constant)
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