Valoración del Jurado: Contexto. Un estrecho solar esquinero en un pasaje d’El Poblenou, barrio en peligro de absoluta pérdida de identidad, plagado de malas promociones de vivienda privada. Historia. Cinco viviendas de autopromoción privada que generan una oportunidad para la práctica arquitectónica responsable. Destacan la excelente lectura del lugar, la impecable escala urbana del proyecto y el recorrido transicional por el pasaje y de entrada al porche del patio de vecinos, así como la exploración del potencial y la calidad de las zonas comunitarias. Asimismo, es relevante el dominio de la materialidad y la composición de las pieles, las texturas y los acabados exteriores e interiores. Presenta una buena distribución de espacios y un buen aprovechamiento del contexto climático y urbano.
Cuatro parejas de amigos se unen en un proyecto en común para construir en Barcelona: un edificio de cinco viviendas con espacios comunitarios de relación y convivencia. Los promotores del edificio son sus propios usuarios, quienes deciden construir su nuevo hábitat apostando por la calidad arquitectónica, el diseño pasivo y la sostenibilidad.
Las viviendas, de unos 80m2 de superficie, disponen de dos terrazas, una a fachada patio y otra a fachada calle, que garantizan una ventilación cruzada y conforman los frentes de los testeros. Las salas de estar-cocina-comedor se ubican en la fachada posterior en relación directa con el patio del edificio. El patio de acceso en planta baja y la piscina en cubierta se diseñan como espacios de relación y de actividades para todos los vecinos.
El proyecto propone una relectura de materiales y sistemas constructivos de toda la vida, incorporándolos a un nuevo lenguaje arquitectónico. La combinación de materiales como la madera, la cerámica y el hormigón dan al conjunto la textura, tonalidad y calidez buscadas.
El sistema de persianas de madera (corrugables con lamas orientables), inspirado en los porticones tradicionales de la ciudad antigua, permite tamizar la luz solar en las terrazas y mejorar el confort térmico de las viviendas, al mismo tiempo que genera un juego de llenos y vacíos dinámico en los testeros del edificio. El proyecto ha buscado la integración y coherencia con el contexto urbano, reconociendo el carácter industrial del barrio y usando materiales propios de la arquitectura fabril de Poblenou, como el ladrillo manual, la cerámica y la madera de los porticones.
La fachada longitudinal que incorpora la escalera comunitaria está resuelta con una celosía cerámica de formato rectangular que permite la ventilación e iluminación natural y constante, al tiempo que genera diversos matices de luz natural en el acceso.
El edificio (con clasificación energética A) se ha construido con criterios de diseño pasivo que mejoran la eficiencia energética y permiten reducir considerablemente el consumo energético, con medidas como el uso de una buena envolvente térmica con doble muro y aislamiento de 10cm en fachada y 12cm en cubierta. Todas las viviendas disponen de un sistema de calefacción y refrescamiento con suelo radiante y climatización integrada, alimentados por un sistema de energía renovable (aerotermia).
Los espacios comunitarios, como el patio de planta baja o la piscina situada en la planta cubierta, se entienden como una extensión de la vida privada de sus habitantes.
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