Valoración del Jurado: Contexto. Paisaje de caseríos y verdes laderas navarras en lo alto de una falda de montaña. Historia. Encargo privado, el cliente requirió al arquitecto porque lo conocía, conocía su obra y era justo lo que le interesaba. Estaba convencido de que nadie más podría hacer lo que él buscaba. Se trata de una antigua borda que se vacía para incorporar el programa de habitaciones y una impresionante sala de estar en la montaña: dentro de ella, una cueva luminosa y llena de vegetación. Potente y meditada estructura de hormigón al servicio de la luz, la transparencia y la claridad del espacio. La infraestructura aparece como lenguaje compositivo con taludes y desniveles, aberturas y lucernarios rasgados. El porche se presenta como un espacio de transición hacia el paisaje inmenso.
A pocos kilómetros de Bera, Landaburu Borda, una pequeña construcción tradicional anclada en la ladera del monte, observa el sobrecogedor paisaje lejano de los montes navarros.
El hecho de intervenir en este excepcional emplazamiento supone un ejercicio de respeto hacia la frágil edificación existente y, sobre todo, hacia la fuerza mística del monte Navarro, rico en historias y leyendas.
Se requiere un programa de casa rural con unas pocas habitaciones que alojaremos en la edificación existente y una amplia zona de estar con cocina que enterraremos en la montaña, pasando a formar parte de ella, como si ya hubiera estado allí antes de la edificación de la borda.
Todo en hormigón y madera.
Cobijados en el interior del monte, como en una cueva, observaremos el magnífico paisaje que se nos abre ante nosotros.
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