La úlcera gastroesofágica porcina, pese a ser una enfermedad que ha cobrado importancia en los últimos 50 años, fue descrita por primera vez a finales del siglo XIX. A lo largo de este tiempo, se han realizado numerosos estudios para determinar su prevalencia en la totalidad de los países productores industriales de cerdo. Los resultados obtenidos han sido diversos, variando desde la ausencia de ulceración hasta el 87,5% de los estómagos estudiados con dicha lesión.Aunque hay controversia sobre si esta enfermedad, que afecta a la porción aglandular de la mucosa gástrica, produce pérdidas productivas indirectas, lo que está claro es que produce pérdidas directas por la mortalidad que genera.
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