El acoso escolar en una de las mayores preocupaciones del sistema educativo. Los daños físicos, psicológicos, las secuelas que produce y la alarma que causa, requieren actuaciones dirigidas a la intervención, prevención y resolución pacífica de conflictos así como el uso de herramientas de detección.
Cualquier daño producido entre alumnos es merecedor de reproche y debe ser corregido y sancionado en su caso, y puede conllevar responsabilidad. Sin embargo, no toda agresión o conflicto puede considerarse acoso, así se señala en la Instrucción 10/2005 de la Fiscalía General del Estado sobre el tratamiento del acoso escolar en el sistema de justicia juvenil.
La falta de una definición penal específica para el acoso escolar no implica que unos hechos no puedan determinarse como acoso. La citada Instrucción, los protocolos contra el acoso escolar de las administraciones educativas así como las normas que regulan la convivencia en los centros definen los elementos que caracterizan el acoso escolar que se considera una falta muy grave. Las acciones de acoso cuando son especialmente lesivas y atentan a la dignidad personal del alumno pueden implicar la expulsión temporal o definitiva del centro del causante (Artículo 124.2 Ley Orgánica de Educación).
El acoso escolar no solo se materializa de modo físico y presencial. Las tecnologías de la comunicación han generado situaciones de acoso a través de la red, denominadas ciberacoso o ciberbullying que amplifican la repercusión y consecuencias en la vida diaria de quien lo sufre.
Bullying in one of the biggest concerns of the education system. The physical, psychological damages, the sequels that it produces and the alarm that it causes, require actions aimed at the intervention, prevention and peaceful resolution of conflicts as well as the use of detection tools.
Any damage caused among students is worthy of reproach and must be corrected and sanctioned in their case, and may entail responsibility. However, not all aggression or conflict can be considered harassment, as indicated in Instruction 10/2005 of the State Attorney General’s Office on the treatment of bullying in the juvenile justice system.
The lack of a specific criminal definition for bullying does not imply that facts cannot be determined as bullying. The aforementioned Instruction, the protocols against the bullying of the educational administrations as well as the norms that regulate the coexistence in the centers define the elements that characterize the bullying that is considered a very serious offense. Harassment actions when they are especially harmful and threaten the personal dignity of the student may involve the temporary or definitive expulsion of the center of the deceased (Article 124.2 Organic Law of Education).
Bullying does not only materialize physically and in person. Communication technologies have generated situations of harassment through the network, called cyberbullying or cyberbullying that amplify the impact and consequences in the daily life of those who suffer.
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