La potestad disciplinaria de las Universidades encuentra su fundamento jurídico en el orden y la convivencia en el ámbito académico, así como en el respeto a ciertas reglas básicas de conducta en el entorno universitario que expresan una elemental probidad, cuya infracción constituye por sí una alteración significativa de tal orden y de dicha convivencia, susceptible, si no se corrige, de poner en riesgo la adecuada prestación del servicio público². El alumno universitario está ligado por una relación de sujeción especial que le obliga a acatar determinadas normas y modos de actuación exigibles para una normal convivencia en el seno
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