Madrid es una ciudad que acostumbra a sorprendernos. Aunque uno cree conocerla tras una rápida visita por el popular Madrid de los Austrias y el entorno de la Gran Vía, incluso aquellos que llevan toda la vida residiendo en la Villa y Corte descubren con frecuencia auténticas maravillas que se esconden de las miradas poco curiosas. Tal es el caso de la Sala Árabe del Salón de Reinos. Una de las varias que tuvo en su momento Madrid pero, a su vez, una de las pocas que, por desgracia, se han conservado hasta nuestros días.
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