Una de las formas más graves de maltrato infantil es el abuso sexual, ya que se considera que un niño es maltratado cuando es objeto de violencia física, psíquica y/o sexual, y, así mismo, si sufre de falta de atenciones por parte de las personas o instituciones de las que depende para su desarrollo.
El maltrato puede tener lugar por omisión cuando las necesidades físicas del niño no son atendidas, temporal o permanentemente, por ningún miembro del grupo con el que convive y cuando se da carencia de cuidados psico-afectivos, es decir, cuando los adultos significativos para el niño son incapaces de proporcionarle el afecto, estimulación, apoyo y protección necesarios para el niño en los diferentes estados de su desarrollo y que inhiben su funcionamiento óptimo.
Pero el maltrato también puede darse por acción.
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