La mosca de las frutas (Ceratitis capitata) constituye una de las plagas más dañinas que afectan a la agricultura valenciana. Su incidencia se ha agravado todavía más en los últimos años como consecuencia de la expansión del cultivo de variedades extratempranas de cítricos, especialmente de la clementina ¿Marisol¿, que se manifiesta extremadamente sensible al ataque de este parásito, al alcanzar su plena maduración durante el periodo inicial del otoño, cuando frecuentemente se registran elevadas temperaturas.
Para combatir esta plaga se utilizan fundamentalmente tratamientos insecticidas, siendo necesario efectuar varias aplicaciones durante el periodo de maduración de los frutos, con los inconvenientes que ello conlleva. Por ello, cada día se pone más de manifiesto la necesidad de ir sustituyendo progresivamente la lucha química por estrategias de control biológico.
Dentro de éstas, los estudios realizados durante estos últimos años, han mostrado las posibilidades de uso de algunas trampas de captura masiva con atrayentes específicos, o bien, de dispositivos con productos químicos que esterilizan a este insecto. Adicionalmente, se dispone de una planta de evolución de pupas para la liberación de machos estériles de Ceratitis capitata, obtenidos mediante irradiación.
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