La crisis del coronavirus ha golpeado con fuerza a la industria del petróleo en un momento ya muy tensionado por la sobreproducción. Nunca habían coincidido dos shocks simultáneos de demanda y producción de tanta magnitud. La situación está afectando de forma muy aguda a EE. UU., a Rusia, a los países de Oriente Medio, así como a los otros principales productores. Algunos de estos países ya eran víctimas de situaciones de conflicto o inestabilidad que pueden agravarse por falta de medios económicos para atender las necesidades de la población. El oro negro no perderá, al menos por un par de décadas, su preeminencia en matriz energética global, pero la panoplia de la producción quedará alterada y su valor geopolítico se incrementará. El sector no convencional (fracking) norteamericano perderá parte de su pujanza y la producción tenderá a concentrarse en los países con menores costes de producción.
Con ello Rusia, Arabia Saudí y los otros países de Oriente Medio pueden salir favorecidos a corto y medio plazo. La crisis de demanda en un contexto de sobreproducción también puede dar cierto poder a los países que son grandes mercados de dicha materia prima, como China. Además, en los países más frágiles hay un gran peligro de una espiral de violencia y conflictividad con efectos de contagio
The coronavirus crisis has hit the oil industry hard at a time when it was already strained by overproduction. Never before have two simultaneous shocks of demand and production of such magnitude coincided. The situation is hitting the US, Russia, the countries of the Middle East and other major producers very hard. Some of these countries were already the victims of situations of conflict or instability that may be aggravated by the lack of economic means to meet the needs of the population. Black gold will not lose, at least for a couple of decades, its preeminence in global energy matrix, but the panoply of production will be altered, and its geopolitical value will increase. The North American unconventional sector (fracking) will lose some of its strength and production will tend to concentrate among countries with lower production costs. Russia, Saudi Arabia, and the other countries of the Middle East can benefit in the medium term.
The demand crisis in a context of overproduction may also give some power to countries that are large markets of this raw material, such as China. Moreover, in the most fragile countries there is a great danger of a spiral of violence and conflict with contagious effects.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados