Afectado por las precarias condiciones sociolaborales de las obreras católicas textiles, el sacerdote Manuel Pérez Arnal, influido por la justicia social defendida por la Doctrina Social de la Iglesia, las animó a organizarse en un sindicato, para que las mismas obreras católicas pudiesen defender sus derechos legales y mejorar sus condiciones laborales. Manuel Pérez Arnal nunca intervino en los asuntos sindicales de las obreras, siendo su labor la de consiliario espiritual para sus actos religiosos y práctica de los sacramentos, además de ser apoyo en la búsqueda de la justicia social. Esta labor quedó reflejada en las noticias de la prensa femenina católica valenciana, lo que hemos intentado recoger en este artículo.
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