La relación de Dios con el hombre, entendida como gracia y libertad, ha sido considerada, durante mucho tiempo, en una lógica dualista, eliminando o la acción de Dios o la del hombre o poniendo ambas en una relación sinérgica. El artículo intenta resolver el problema desde el amor que supone la alteridad y el respeto al amado. En definitiva, gracia divina y libertad humana no están en contradicción. Se articulan en el proceso de la salvación, como expresión ambas del mismo amor de Dios. La conversión eucarística se presenta como la concreción de este encuentro libre de Dios con el hombre, por medio de Jesucristo.
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