El dolor es un evento reconocible, localizable topológicamente, de duración definible, y de contenido emocional aversivo. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor lo ha definido como una experiencia sensorial y emocional desagradable relacionada con un daño real o potencial del tejido, que incluye una serie de conductas relacionadas con el dolor, visibles o audibles, que pueden ser modificadas por el aprendizaje.
Por su duración se ha propuesto clasificarlo en: dolor agudo o fásico y dolor crónico o tónico. El dolor agudo conducido por el sistema espinotalámico lateral es breve y dismuye rápidamente en intensidad. El dolor crónico es persistente y se conduce por el sistema espinotalámico medial.
Se han desarrollado modelos animales de dolor crónico con los que se intenta esclarecer la forma de operar de un fenómeno complejo que requiere de alternativas terapéuticas más racionales. Hay tres modelos básicos al respecto: el foco central irritativo, la deaferentación y la hiperestimulación. Nuestro grupo desarrolló un modelo de hiperestimulación, inyectando carragenina (CAR) intraplantar, por medio de la cual se dispara una conducta de auto lesión (CAL) asociada con la entrada de información dolorosa, persistente y desagradable. Esta misma conducta anormal se presenta en los síndromes humanos como: el de Lesh-Nyhan, Gilles de la Tourette, analgesia congénita, y los trastornos psiquiátricos como el obsesivo compulsivo, depresión y esquizofrenia. En los animales, esta conducta anormal se ha relacionado con los dolores disestésicos, dolores espontáneos, con la hiperalgesia y la alodinia, que al igual que el dolor crónico, son muy variables de uno a otro individuo, y en las que intervienen factores genéticos, cognoscitivos y afectivos no muy bien identificados hasta el momento.
Se ha relacionado al sistema límbico con los procesos afectivos y cognoscitivos. Una de las áreas cerebrales vinculadas al sistema límbico es la corteza anterior del cíngulo (CAC), cuya ablación (cingulotomía) disminuye la sensación dolorosa desagradable en algunos pacientes con dolor crónico.
Por otro lado, una de las estructuras estrechamente relacionadas con el sistema límbico, y más específicamente con la CAC, es el área tegmental ventral (ATV). Diversos trabajos postulan la acción dopaminérgica de este núcleo sobre la CAC. Esta recibe proyecciones neurales, principalmente dopaminérgicas, del ATV por medio del haz medial del cerebro anterior. Se ha indicado que la estimulación eléctrica del ATV aumenta el umbral de la respuesta conductual a la estimulación nociceptiva en la rata. Más aún, hay evidencia electrofisiológica de la actividad de las neuronas nociceptivas en la CAC, susceptibles de inhibirse por la estimulación eléctrica del ATV. En las ratas neurectomizadas se ha observado que la autoestimulación del ATV disminuye la conducta de autotomía; por el contrario, la lesión de este núcleo induce un incremento en la conducta antes mencionada.
En esta revisión se destaca la importancia del sistema mesolímbico dopaminérgico en la compleja experiencia afectiva del dolor.
Pain is a recognizable event, with an aversive emotional content a defined localizable topology and duration. The International Association for the Study of Pain has defined it as an unpleasant sensorial and emotional experience associated to a real or potential tissue injury, which includes a series of behaviors related to pain, visible or audible, that can be modified by learning.
A classification for its temporality has been suggested: acute or phasic pain and chronic or tonic pain. Acute pain is conducted by the lateral spinothalamic system, it is brief and its intensity decays rapidly. Chronic pain is persistent and is conducted by the medial spinothalamic system.
Chronic pain animal models have been developed with which it is intended to clear out the operating way of a complex phenomenon that requires more rational therapeutic alternatives. There are three basic models: irritative central focus, deafferentation and hiperestimulation. Our group has developed an hiperestimulation paradigm by means of an intraplantar carrageenan (CAR) injection, which triggers a selfinjury behavior (SIB) associated to the unpleasant and persistent painful input. This abnormal behavior is exhibited in human syndromes such as: Lesh Nyhan, Gilles de la Tourette, congenital analgesia, and psychiatric disorders:
obsessive-compulsive, depression and schizophrenia. In animals, this behavior is associated to disestesic, spontaneous pains, hiperalgesia and allodynia, that, as well as chronic pain, is very variable between individuals and involve genetic, cognitive and affective factors not yet well identified.
The limbic system has been related to affective and cognitive processes. One of the brain areas linked to the limbic system is the anterior cingulate cortex (ACC). Ablution of this cortex (cingulotomy) diminishes the unpleasant painful sensation in some patients that suffer chronic pain.
On the other hand, one of the structures close related to the limbic system, and more specifically to the ACC, is the ventral tegmental area (VTA). Several works postulate the dopaminergic activity of this nucleus over the ACC. It receives neural projections from the VTA, mainly dopaminergic, by means of the medial forebrain bundle. It has been reported that in the rat, the electrical stimulation of the VTA increases the behavioral response threshold to nociceptive stimulation.
Moreover, there is electrophysiological evidence that nociceptive neuronal activity in the ACC is susceptible of inhibition by means of VTA electrical stimulation. In neurectomized rats it has been observed that self-stimulation of the VTA decreases the autotomy behavior; on the contrary, the lesioning of this nucleus induces an increase in the above mentioned behavior.
In this review we emphasize the importance of the dopaminergic mesolimbic system in the complexity of the affective experience of pain.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados