Madrid, España
Después de analizar la composición específica de la grasa de la leche del pequeño rumiante, composición que le confiere un valor muy especial tanto desde un punto de vista nutritivo como saludable, se revisa la información disponible sobre los aspectos de naturaleza y composición de la dieta del animal, que son capaces de hacer cambiar tanto el contenido en grasa de su leche como la composición de la misma. Los distintos estudios realizados pretenden en última instancia, llegar a optimizar la producción de este tipo de leche, para lo que se viene teniendo en cuenta especialmente, el destino industrial que tanto la leche de oveja como de cabra hoy tiene, sirviendo de materia prima para la elaboración de distintos productos lácteos, especialmente queso.
La forma física de presentación de la fracción forraje de la dieta y/o relación forraje/concentrado de la misma, se muestra como aspecto a considerar en cuanto a determinar especialmente, el contenido en grasa de la leche, lo que en el caso de la cabra, parece depender de la ingesta energética en cada caso alcanzada. La suplementación con distintos tipos de grasa, sobre todo protegida frente al metabolismo ruminal, se señala como la principal estrategia con la que no sólo puede paliarse ciertas limitaciones de la ración, originadas por el sistema de producción practicado (sistema semiextensivo), en determinadas zonas donde la producción del pequeño rumiante resulta más extendida (zonas áridas y semiáridas), sino que por medio de ella, es posible llegar a modular de manera bastante eficiente, tanto el contenido como la composición de la grasa de este tipo de leche, dependiendo esto de la naturaleza de la grasa empleada así como de su composición. Junto al sistema de producción en cada caso practicado, la implicación de otros factores como el estado de la lactación y la capacidad productora del animal, es también al parecer, digna de tenerse en cuenta.
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