Si bien, en Valer la pena, el «amor(ar)» era objeto de una pregunta (cf. supra), la tonalidad es ahora mucho más asertiva, tal como realza el poema inaugural dedicado a Mara, la esposa del poeta y que se titula «La situación». Convierte lo perdido en diamantes sin culpa. ¿Las experiencias del abismo entran en el edén sin antes/ penas/trabajos/lazos rotos/sudor? ¿La muerte se fatiga arrugada? ¿En el reposo de lo inmóvil hay monstruos bajo el río? (Gelman 2013: 48) El trabajo de revisión del poema por parte del autor ha consistido en buscar una mayor concisión en la expresión. [Mais] Comment passe-t-on de la pure rencontre au paradoxe d'un seul monde où se déchiffre que nous sommes deux? C'est tout à fait mystérieux, à vrai dire» (47, 49). Fabry, Geneviève (2013) «Palabra testimonial y valor ontólogico del amor en los últimos poemarios de Juan Gelman», en L. de Vivanco (ed.), Memorias en tin-ta.
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