Sin embargo, hay una gradación casi existencial; la predominancia de versos de arte mayor (hay un solo hexasílabo) revela una dilatación, una extensión de la palabra poética en donde lo superficial va adquiriendo relevancia. Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo y me produce estremecimientos, insomnio, soledad, porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin, dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida que no entra en mis planes. Yo te agradeceré eternamente aquel diálogo donde vos hablabas y yo preparaba mi historia yo te agradeceré eternamente haber señalado con un hecho que la palabra existe vos hablabas a nadie que luego fue este animal sin garras solo en un claro que se llamó JB quiero decirte que este animal de una aldea o de aquel lujo de vivir que fue Buenos Aires solo escucha a través de lo que amaste en mito Père Lachaise fuentes de Roma a aquella niñita que te escuchaba sin poder contestar le enseñaste la palabra que a veces no sabe dónde buscar este animal no trata de repetir los sonidos de la tribu sino tus sonidos y tu voz (Bignozzi 2000: 99) La repetición del verbo «hablar», y los verbos «escuchar» y «contestar» reafirman la idea de intercambio. Todo fluye dentro del que más que respuestas formula preguntas y que invita a una lectura desde la voz: ¿ayudan las palabras de los poetas a los propios poetas? ¿ayuda al camino de los poetas el desamparo de su propia anécdota? ¿ayuda mi presencia en tu destino a mi propio destino? ¿mi compañía en tanta pasión desgraciada se convierte en compañía mi nebulosa pasión? (Bignozzi 2000: 147) El fluir de la palabra poética también puede transformar al poema en un torrente de recuerdos, en donde coexisten lo íntimo, lo político, la amistad y la muerte: el vínculo dudoso era la pasión y la pasión era la palabra o ya no se sabía si la pasión era el deseo o el deseo era el amor y los ojos negros de una vida solo fueron castaños y duraron pocos días y el Partido era el padre y la ruptura la adultez y tal liberación solo fue amarlo a él pero cumplir los deseos de ella y la poesía eran los amigos y por los amigos se daría siempre más, los has engañado, princesa, los enigmas eran más de tres y no los han resuelto todos y sin poder decirnos qué ojos tuvo algunos han inaugurado la muerte tan temprana la de ellos tan demorada la mía (Bignozzi 2000: 180) El título «Poetas del 60 II» y la ausencia de punto final invitan a la reflexión: se trata de un poema abierto.
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