Numerosas evidencias apuntan a la eficacia y seguridad contrastadas de las espumas medicamentosas formuladas magistralmente en el tratamiento tópico –en piel y mucosas– de diversas patologías. Además de las clásicamente conocidas fórmulas con minoxidilo y dutasterida para el tratamiento de las alopecias, se emplean espumas con una gran variedad de principios activos para el tratamiento de otras afecciones con sintomatología cutánea, como la psoriasis, la dermatitis seborreica o la pitiriasis del cuero cabelludo, el acné o la hiperhidrosis.
Los adecuados periodos de estabilidad, la facilidad de aplicación y, con ello, la facilitación de la adherencia y el cumplimiento terapéutico que aportan las espumas, de especial relevancia en patologías crónicas, suponen algunas de las principales ventajas de estas formas farmacéuticas. El presente artículo pretende aportar una visión práctica que permita dar a conocer las fórmulas magistrales en espuma más comunes, sus principales características y modo de preparación. La asequibilidad de su preparación en los laboratorios de las oficinas de farmacia formuladoras es un plus en la asistencia sanitaria individualizada que los farmacéuticos comunitarios ofrecen, siempre con la mejora de los resultados en salud de los pacientes como piedra angular de su actuación profesional.
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