Las plagas de langostas del desierto son una de las más peligrosas y destructivas del mundo, especialmente por los daños que causan en los recursos agropecuarios.
Grandes áreas desérticas y remotas que van desde el oeste de África hasta la India y que suman unos 16 millones de kilómetros cuadrados se ven afectadas por este problema. Estas áreas incluyen varios de los países más pobres económicamente y se ven altamente afectados en épocas de plagas, con pérdidas de hasta 570 millones de dólares y con millones de personas directamente afectadas.
Las metodologías y herramientas actuales son costosas, contaminantes y poco eficientes tanto en la detección temprana como en la monitorización y el control de plagas. Además, el uso de aeronaves como aviones o helicópteros excede de los presupuestos y son herramientas difícilmente accesibles. Consecuentemente, existe una necesidad de nuevas soluciones que den soporte al centro de control de plagas y a los equipos de campo.
HEMAV en colaboración con la FAO y el CSIC, ha puesto en marcha un proyecto1 que integra la tecnología dron en las distintas fases de prevención y actuación, con el objetivo de dar soporte al actual “FAO Desert Locust early warning system”. Se utilizarán drones de largo alcance para mapear las zonas críticas y rotores automatizados capaces de detectar y fumigar las zonas infectadas.
Este sistema se integrará en diferentes países a través de la FAO y los países afectados y su implantación total se estima para 2019.
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