Primero abrió la basílica, y ahora, desde el 20 de mayo, está abierta la plaza de San Pedro, aunque todavía presenta un aspecto algo desangelado. Sin embargo, la apertura de esta emblemática plaza es un signo de vuelta a la vida muy importante para los romanos que esperan con los brazos abiertos la llegada de los peregrinos y turistas que hasta hace poco disfrutaban en este lugar del maravilloso diseño de Bernini y de las ceremonias religiosas presididas por el Papa. Todavía no hay movilidad entre regiones en Italia ni pueden venir a Roma turistas y peregrinos, —unos 29 millones cada año viajan a la Ciudad Eterna—. La situación cambiará a partir del 3 de junio, cuando Italia ya permita entrar a los turistas y sin que tengan que hacer los 14 días de cuarentena
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