Oviedo, España
Los afloramientos de terrenos carboníferos en facies marinas se encuentran, en España, principalmente en la Zona Cantábrica, en la que, en algunos puntos, su edad abarca desde el Turnesiense hasta el Gzheliense. Los braquiópodos son una parte muy importante de las asociaciones bentónicas de esta edad, siendo los mejor conocidos los de dicha Zona Cantábrica.
La cooperación internacional se interpreta en un sentido amplio, como la contribución de investigadores de otros países al conocimiento de los braquiópodos carboníferos españoles. Estos investigadores, en ocasiones, se limitaron a determinar el material fósil que les facilitaban los investigadores españoles de otros campos de la geología, pero, en otros casos se produjo una auténtica cooperación, con aportes por ambas partes, que se plasmaron en trabajos de autoría conjunta.
Las primeras citas de braquiópodos carboníferos se remontan a mediados del s. XIX y se deben a investigadores franceses, especialmente a De Verneuil.
Los primeros trabajos sistemáticos o descriptivos son también obra de franceses:
BARROIS (1882) y DELÉPINE (1943). Este último autor colaboró activamente con varios investigadores españoles, especialmente con Hernández-Sampelayo y Llopis Lladó; la de DELÉPINE y LLOPIS LLADÓ (1956) es una pequeña nota que constituye el primer trabajo sobre braquiópodos carboníferos de un autor español y otro de distinta nacionalidad.
Pasaron 25 años hasta la publicación del siguiente trabajo sistemático acerca de este grupo: WINKLER PRINS (1968). Desde finales de la década de 1970, la colaboración internacional se fue intensificando y ampliándose el espectro de nacionalidades implicadas; fruto de ella son los avances producidos en varios campos de la geología. En lo que se refiere a los braquiópodos carboníferos, se debe destacar: su estudio en varias secciones estratigráficas de interés especial, las nuevas aportaciones a distintos aspectos de la sistemática del grupo y los nuevos datos sobre su paleobiogeografía y paleoecología.
In Spain, Carboniferous deposits in marine facies are mainly found in the Cantabrian Mountains, where they may range locally from Tournaisian to Gzhelian. The brachiopods form an important part of the Carboniferous benthonic associations. They are best known from the Cantabrian Mountains.
International cooperation is here interpreted in a wide sense, as the contribution of foreign investigators to the knowledge of Spanish Carboniferous brachiopods. Sometimes, they simply identified fossil material provided by Spanish geologists; but in other instances a true cooperation developed with contributions from both sides resulting in joint papers.
The first references to Carboniferous brachiopods from Spain date back to the middle of the XIX century and are from French investigators, particularly De Verneuil. The first systematic descriptions are also from French palaeontologists:
BARROIS (1882) and DELÉPINE (1943). The last-named author colaborated actively with various Spanish geologists, especially Hernández Sampelayo and Llopis Lladó; DELÉPINE and LLOPIS LLADÓ (1956) is a small note, the first written on Carboniferous brachiopods by a Spanish author and a foreign one.
Twenty five years later the next systematic publication on Carboniferous brachiopods appeared: WINKLER PRINS (1968). From the late 70s onwards, the international cooperation was growing and the range of nationalities broadened, which lead to advances in various fields of the earth sciences. With respect to the Carboniferous brachiopods, one should mention their study in various sections of special interest, new advances with regard to several aspects of their systematics, as well as to their palaeobiogeography and palaeoecology
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