La impulsividad, entendida de manera general como la tendencia a actuar de forma prematura, es un rasgo de personalidad que se ha visto comúnmente asociado a conductas adictivas. Su papel en la adicción no está del todo claro, dada su multidimensionalidad. La impulsividad se puede dividir en: la toma de decisiones (impulsividad cognitiva) y la inhibición de una respuesta (impulsividad motora). Se ha visto la influencia de ambos tipos de impulsividad en el proceso de la adicción, tanto en la adquisición del hábito como en fases posteriores.
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