Los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D, el metabolito circulante más importante del sistema hormonal de la vitamina D, son el mejor indicador del grado de repleción de los depósitos o estatus de la vitamina D. Sin embargo, todavía existe controversia respecto a las cifras de 25-hidroxivitamina D que deben considerarse valores normales. Hasta recientemente se ha aceptado que niveles de 25-hidroxivitamina D inferiores a 5 ng/ml inducen osteomalacia, valores entre 5 y 10 ng/ml se asocian a hiperparatiroidismo secundario, y niveles por encima de 18 ng/ml podrían considerarse normales. La inadecuación con los resultados epidemiológicos y homeostasis del sistema vitamina D/ PTH en personas mayores ha llevado a proponer una clasificación menos conservadora que define como «deseable» unos niveles > 40 ng/ml o > 100 nmol/l, hipovitaminosis D cuando la concentración se sitúa entre 20 y 40 ng/ml ó < 100 nmol/l, insuficiencia de vitamina D para concentraciones entre 10-20 ng/ml ó < 50 nmol/l y deficiencia de vitamina D para valores inferiores a 10 ng/ml ó 25 nmol/l.
De acuerdo con esta clasificación, en un estudio realizado recientemente en una muestra aleatoria de nuestra población se ha encontrado una alta prevalencia de niveles de vitamina D en rango de insuficiencia e hipovitaminosis que justifica una elevada prevalencia de hiperparatiroidismo secundario en dicha población. En nuestro estudio, solamente el 15% de la muestra que, pese a la edad, conservaban una función renal excelente (creatinina sérica < 1 mg/dl en los hombres y < 0,8 mg/dl en las mujeres), no tuvieron valores elevados de PTH pese a tener valores de 25-hidroxivitamina D por debajo de los valores deseables. En el resto de la población, sólo niveles de 25-hidroxivitamina D superiores a 30 ng/ml ó 75 nmol/l fueron capaces de prevenir el hiperparatiroidismo. Estos valores de 25-hidroxivitamina D de la población general fueron superponibles a los observados en los 87 pacientes con trasplante renal a los que se les había cuantificado 25-hidroxivitamina D. Únicamente un 11,5% de los pacientes tuvieron niveles de 25-hidroxivitamina D por encima de 30 ng/ml, con una correlación similar con los valores de PTH.
En conclusión, en las personas en edad de riesgo de padecer enfermedades metabólicas óseas, los niveles de 25-hidroxivitamina D utilizados para definir el estado de repleción deben ser revisados para evitar estados de depleción relativa con el consecuente desarrollo de hiperparatiroisdimo secundario. Los valores de suficiencia de 25-hidroxivitamina D deben situarse por encima de 30 ng/ml, incluso en pacientes con enfermedad renal crónica.
There has been a poor consensus in defining normal levels of 25(OH) D. It has been traditionally recognized that 25(OH)D serum levels below 5-7 ng/ml induce osteomalacia, serum levels below 10-12 ng/ml induce secondary hyperparathyroidism and osteoporosis, and serum levels above 18-20 ng/ml are usually considered normal or adequate. Due to the results obtained in several studies, a more functional classification has recently been proposed defining serum 25(OH)D levels > 40 ng/ml or > 100 nmol/l as «desirable», serum levels between 20 and 40 ng/ml or 50 and 100 nmol/l as hypovitaminosis D, levels between 10 and 20 ng/ml or 25 and 50 mmol/l as vitamin D insufficiency and 25(OH)D levels below 10 ng/ml or 25 nmol/l as deficient. These new cut-off levels, suggest that, in the past, we had been using a wrong statistical approach for defining «normal serum 25(OH)D levels».
In agreement with this new classification, in a recent study conducted in a random sample of our population, a high prevalence of low levels of 25(OH)D and secondary hyperparathyroidism was found. In our study, only in those people having «excellent» renal function, representing only 15% of the sample (serum creatinine < 1 mg/dL in men and < 0.8 in women, mean age of 68 years) hyperparathyroidism was not diagnosed despite observing 25(OH)D serum levels around 18-30 ng/ml or 45-75 nmol/l). In the remaining people (85% of the sample), who showed the expected serum creatinine increments according to their age, secondary hyperparathyroidism was avoided only if the serum 25(OH)D levels were higher than 30 ng/ml or 75 nmol/l. These remarkable findings demonstrate the importance of maintaining higher 25(OH)D levels —in addition to normal calcitriol levels— in order to avoid stimulation of the parathyroid gland.
In 87 patients with a functioning renal transplantation only a 11,5% of they had levels of 25(OH)D higher than 30 ng/ml and it was correlated with PTH.
These remarkable findings demonstrate the importance of maintaining higher 25(OH)D levels —in addition to normal calcitriol levels— in order to avoid stimulation of the parathyroid gland in aged people. Thus, the deficiency or even «subtle deficiency» of 25(OH)D, currently neglected in the daily management of patients with chronic renal failure, may play an important role in the maintenance of hormonal and mineral homeostasis.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados