Ciertamente ha influido e influye en el concepto o idea que los hombres nos hemos formado de Dios la idea, el concepto y la experiencia que los hombres tenemos de la familia y, más en concreto, del padre de familia. Esto es válido tanto para el antiguo como para el nuevo Israel. Pero no es menos cierto que la idea de Dios ha sido forjada por la experiencia probada de un pueblo creyente, el hebreo, y en especial por sus hombres más representativos: los Profetas. Jesús heredó esta experiencia, la elevó a la más pura y alta expresión y la legó a la humanidad. Jesús confirmó definitivamente para Dios el nombre de Padre.
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