Una de las razones más importantes del moderno ateísmo y de la indiferencia religiosa se ha de buscar en las falsas imágenes o representaciones de Dios que mucha gente tiene en su cabeza. Desde este punto de vista, el autor analiza tres de esas imágenes: el Dios que legitima y justifica la violencia, el Dios que está a favor de la dominación de unos hombres sobre otros, y el Dios de las mil represiones que se nos imponen en nuestra intimidad. Por último, el artículo indica cómo la verdadera imagen de Dios es el hombre, especialmente y singularmente Jesús el Mesías, el hombre perfecto.
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