A la teología se la considera en los documentos del Magisterio como ciencia y por tanto con plena libertad de investigación. Por otra parte de una forma o de otra se ha pretendido siempre poner algún límite a esa libertad. ¿son coherentes estos límites? ¿se puede realmente poner un límite a la investigación? ¿Quién y por qué razones les podría poner? ¿No tiene que haber, también en la Iglesia, una división social del trabajo, científico y político?
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