Cervantes se burla en “El Quijote” de las extravagantes aventuras de los caballeros andantes, pero no hace lo mismo con las virtudes que los definen y ennoblecen como individuos entregados al servicio de las armas, virtudes que han alcanzado, o casi podríamos decir mejor que perfeccionado, precisamente, con el ejercicio de la profesión y que como en el caso de D. Quijote, son puestas al servicio de unos fines entre los que algunos hay de índole social, circunstancias que le permiten, en el permanente juego literario de fantasía y realidad en el que se desenvuelve la novela, trasladarlas a los soldados en cuanto individuos entregados también a la profesión de las armas pero en el ámbito de la realidad, encuadrados en estructuras orgánicas que responden, esta vez de forma clara y única, a un fin social. Las actuales Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, que bien podrían titularse “para los individuos de la Fuerzas Armadas”, dan testimonio de ello.
In “Don Quixote”, Cervantes mocks the extravagant adventures of the knights-errant, but does not so with the virtues that define and ennoble them as individuals committed to the service of arms. These virtues they have achieved or we might almost say they have perfected precisely by practicing their profession. Furthermore, in Don Quixote´s case they are devoted to certain purposes, some social-oriented of them included. These circumstances allow, in the permanent literary game between phantasy and reality where the novel unfolds, to translate those virtues to the soldiers in their capacity as individuals dedicated to the service of arms, but in a real-life environment and in the frame of organic structures that respond, this time clearly and uniquely, to a social purpose. The current Royal Regulations for the Armed Forces, which could well be entitled “for the Armed Forces individuals”, testify to this.
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