La Iglesia no puede ser adecuadamente comprendida sólo desde un análisis sociológico. Es preciso acercarse a ella desde la teología: la Iglesia como proyecto divino de convocar un pueblo nuevo en Cristo. Esa Iglesia se identifica con Cristo a través de la imagen del cuerpo (una imagen que brota de la experiencia eucarística), y en ella aparece como la portadora de la plenitud que la creación ansía. Pero esa identificación no debe llevar a una suplantación de Cristo por parte de la Iglesia.
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