México
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El presente trabajo revisa brevemente los temas concernientes a la comunicación química en los mamíferos domésticos y su posible aplicación en el manejo y práctica clínica. Existen diversos ejemplos y argumentos que no dejan duda sobre la importancia de las señales químicas en la regulación de la vida de muchas especies domésticas. Algunas de éstas documentan la existencia de señales químicas de carácter feromonal, entre otras: cerdos, cabras, borregos, vacas, toros, gatos, perros, conejos, ratones y hámsteres. Dichas señales están contenidas en las secreciones de glándulas cutáneas, del tracto reproductivo, la orina y las heces. Estas señales pueden simplemente emitirse en el ambiente desde su sitio de producción o almacenamiento, o ser depositadas activamente sobre sustratos particulares o coespecífi cos, a menudo por medio de conductas de marcaje específi cas y estereotipadas. Cuando las señales olfatorias se emiten o han sido depositadas en el ambiente por medio de conductas de marcaje, son percibidas mediante el sistema olfativo principal o el accesorio de otro individuo que dependiendo de su estado fi siológico, producen en él diversos efectos fi siológicos o conductuales. Además de ilustrar estos puntos, mencionamos brevemente la aplicación potencial de los conocimientos sobre señales químicas en el manejo de los mamíferos domésticos, en la producción pecuaria, animales de compañia, animales de laboratorio, así como en la práctica clínica.
This study briefl y reviews what is currently known about chemical communication in domestic mammals and the relevance of such information for animal management and clinical practice. There is now a range of notable examples demonstrating the importance of chemical signals in regulating domestic animals’ lives. Species known to use chemical signals with pheromone-like properties include pigs, goats, sheep, cattle, cats, dogs, rabbits, mice and hamsters. These signals are contained in secretions from skin glands, from the reproductive tract, and in urine and feces. They may be simply emitted into the environment from the site of production or storage, or actively deposited on particular substrates or on conspecifi cs, often by way of distinctive and stereotyped marking behaviors. They are then detected and processed via the main and/or accessory olfactory systems of conspecifi cs, after which, depending on the physiological state of the receiver, they elicit specifi c behavioral and/or physiological responses. In addition to giving examples illustrating these points, it is briefl y mentioned the potential application of chemical signals to the management of livestock, pets and laboratory animals, as well as in clinical practice
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