El surgimiento del Pensamiento Complejo se convirtió en un acontecimiento que marcó un antes y un después en el progreso del trabajo científico. Sus partidarios han hecho innumerables aportes, primordialmente orientados a posicionar sus principios como un reemplazo para el oxidado método científico cartesiano. Pero a pesar de estos esfuerzos todavía no se ha consolidado como un paradigma propiamente dicho. En este artículo se discute que es necesario trabajar en la integración de los logros científicos de los Sistemas Adaptativos Complejos con la visión del mundo de la Teoría de la Complejidad, en un esfuerzo por alcanzar la consolidación que necesita el Pensamiento Complejo para establecerse como paradigma científico.
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