México
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad crónica y es consecuencia de la interacción de factores genéticos y ambientales. Los pacientes que cursan con DM2 requieren atención médica continua y una serie estrategias para reducir los riesgos multifactoriales más allá del simple control de la glucemia. Actualmente existen programas de salud para los pacientes con DM2 cuyo propósito es educar al paciente para realizar el auto cuidado y prevenir o reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo. Los programas de salud orientados a la educación de los pacientes con DM2 no contemplan la evaluación del estilo de vida como un parámetro de seguimiento del paciente. La evaluación del estilo de vida podría orientar al personal de salud para establecer pautas específicas de mejora en los programas de salud o establecer pautas específicas para una población particular en función de sus necesidades y recursos. En este trabajo exploramos si la intervención nutricional durante dos meses a través de pláticas dirigidas a mujeres con DM2 permite mejorar los indicadores del estilo de vida. Las participantes del estudio fueron mujeres diagnosticadas con DM2 que acuden a su control médico a la unidad de salud perteneciente al municipio de Soledad de Graciano Sánchez, del estado de San Luis Potosí. El estudio estuvo conformado por 16 mujeres con un rango de edad entre los 34 a los 69 años y que padecen DM2. El cuestionario IMEVID ha sido previamente validado en pacientes mexicanos y se utilizó para medir el estilo de vida de las participantes del estudio. La escala de puntuación del cuestionario IMEVID va de 0 a 100 puntos donde una puntación por encima de 74 puntos clasifica como estilo de vida saludable y un puntaje menor clasifica como estilo de vida no saludable. En la aplicación inicial del cuestionario IMEVID solo una participante clasificó con un estilo de vida saludable. Durante un periodo de dos meses se realizaron una serie de pláticas para educar a las pacientes. Las pláticas se orientaron a las necesidades detectadas en la primera aplicación del IMEVID. Para establecer una relación entre los cambios en estilo de vida de las pacientes después de la intervención nutricional, se midieron el peso, la cintura, se calculó el IMC, y la glucosa en ayuno. Los resultados muestran que los puntajes del cuestionario IMEVID mejoraron significativamente con respecto a la evaluación inicial. Al final del estudio 3 participantes tuvieron un puntaje que las colocó en un estilo de vida saludable. El resto de las participantes se mantuvieron en la clasificación de estilo de vida no saludable, aunque todas incrementaron su puntuación de IMEVID. Respecto a las variables antropométricas de peso corporal, la circunferencia de cintura y el cálculo de IMC no hubo una diferencia estadísticamente significativa entre los valores de las variables medidas al inicio y el final del estudio. El logro más importante durante la evaluación fue que dos mujeres lograron perder más de dos kilos de peso. Respecto a la variable bioquímica de glucosa en ayuno no encontramos diferencia estadística entre los periodos evaluados, aunque dos participantes que iniciaron con una glucosa en ayuno con más de 250 mg/dl al final del estudio tuvieron valores menores a 150 mg/dl. De manera global la tendencia en las participantes del estudio fue a mejorar o mantener constantes sus medidas antropométricas y bioquímicas durante el periodo del estudio. En conclusión, la capacitación por parte de un nutriólogo a través de talleres y presentaciones educativas elaboradas en función de las necesidades de un paciente diabético mejoró los indicadores del estilo de vida en mujeres que padecen DM2.
Diabetes mellitus type 2 (DM2) is a chronic disease and is a consequence of the interaction of genetic and environmental factors. Patients with DM2 require continuous medical attention and a series of strategies to reduce multifactorial risks beyond simple glycemic control. Currently, there are health programs for patients with DM2 whose purpose is to educate the patient to perform self-care and prevent or reduce the risk of long-term complications. Health educations programs for patients with DM2 do not include the evaluation of lifestyle habits. Lifestyle assessment could guide health personnel to establish specific guidelines for improvement the management of DM2 or establish specific guidelines for a particular population based on their needs and resources. In this work we explore whether the nutritional intervention during two months through talks aimed at women with DM2 allows improving the lifestyle indicators. Participants were women diagnosed with DM2 who came to their medical control to the health unit belonging to the municipality of Soledad de Graciano Sánchez, in the state of San Luis Potosí. The study consisted of 16 women with an age range between 34 and 69 years cursing with DM2. The IMEVID test has been previously validated in Mexican patients and test was used to measure the lifestyle of the study participants. The score scale ranges from 0 to 100 points where a score above 74 points qualifies as a healthy lifestyle and a lower score qualifies as an unhealthy lifestyle. In the initial application of the IMEVID test only one participant classified with a healthy lifestyle. During a period of two months a series of talks was done to educate the patients. The talks were oriented to the needs detected in the first IMEVID test application. To establish a relationship between changes in lifestyle of the patients after the nutritional intervention, weight, waist circumference, body mass index (BMI), and fasting glucose were measured. The results show that the scores of the IMEVID test improved significantly with respect to the initial evaluation. At the end of the study, 3 participants had a score that placed them in a healthy lifestyle. The rest of the participants remained in the unhealthy lifestyle classification, although all of them increased their IMEVID score. Anthropometric variables of body weight, waist circumference and BMI calculation, there was no statistically significant difference between the values of the variables measured at the beginning and the end of the study. The most important advance in this respect during the evaluation period is that two women lost more than 2 kilos of weight. Regarding the biochemical variable of fasting glucose, we did not find statistical differences between the evaluated periods, although two participants who started with a fasting glucose with more than 250 mg/dl at the end of the study had values lower than 150 mg/dl of fasting glucose. The participants in the study improved or keep constant their anthropometric and biochemical measurements during the study. In conclusion, training by a nutritionist through workshops and educational presentations based on the needs of a diabetic patient improved the lifestyle indicators in women with DM2.
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