Zaragoza, España
La primera víctima del terrorismo es la verdad (Johnson, 1917). Después de un atentado, los periodistas deben tomar decisiones editoriales difíciles, aun cuando la confusión impera entre las fuentes gubernamentales, las fuerzas de seguridad, las agencias de noticias y la sociedad en general. Se configura un escenario en el que la credibilidad de la profesión periodística se pone en peligro, y en el que la búsqueda del punto medio entre el derecho a la información y la seguridad (Edo, 2002) bascula entre las fronteras movedizas de la responsabilidad, la prudencia y el afán de acertar con la primicia. ¿Cómo actúan los directores y editores de medios españoles durante la fase más crítica de una acción terrorista? Si bien el hemisferio occidental ha padecido una serie de ataques por parte del fundamentalismo islamista en los últimos 15 años (11-S, 11-M, 7J, 13-N, 22M), algunas empresas informativas aún no cuentan con unas pautas de actuación estandarizadas, o libros de estilo en los que se precise cómo afrontar esos complejos casos. Ante ello, la comunicación analiza cómo un diario regional español, Heraldo de Aragón, gestionó la crisis informativa durante las primeras horas de los atentados de Bruselas, tomando como punto de partida un comunicado de la agencia de noticias Reuters, en la que advertía a sus clientes que no podía garantizar la autenticidad de una fotografía en la que se mostraba a dos víctimas de la explosión en el aeropuerto de Zaventem, y que fue publicada en las portadas de los diarios más importantes del mundo. A través de entrevistas en al director y a cuatro responsables de sección2 que participaron en la evaluación de los hechos el día de los acontecimientos, se describe y analiza el proceso de toma de decisiones, confrontándolo con los modos de actuación propuestos por autores de referencia en el estudio de la cobertura mediática del terrorismo.
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