La interrelación existente entre mercado laboral y personas migrantes, ha adquirido una presencia tan constante en nuestra sociedad que se ha convertido en un proceso cotidiano, fruto de la globalización y de la etapa de bienestar socioeconómico de la que disfrutamos actualmente. La diferenciación que ha tomado en nuestras poblaciones, se ha caracterizado por la rapidez en la evolución del fenómeno migratorio respecto a otros países. Pese a ser sociedad receptora de personas extranjeras, hemos pasado de tener 3.756 personas empadronadas en 1.996 en la Comarca del Campo de Gibraltar a 15.213 una década después, lo que supone un crecimiento de un 305%.Esta evolución ha venido caracterizada igualmente por una diversificación en cuanto a países de procedencia, siendo actualmente la proporción existente entre personas provenientes de países africanos y latinoamericanos casi equivalente (26% y 19% respectivamente). Cuando años anteriores esta distribución presentaba diferencias del 22% entre unos y otros a favor de los africanos. Este dato del flujo de extranjeros, no deja de reflejar que cuatro de cada diez proceden de países comunitarios, que seis de ellos proceden de países no comunitarios y que en su mayoría, podemos considerar que deciden migrar por mejorar o superar su situación socioeconómica. El perfil sociodemográfico se ha visto modificado y junto a esa diferenciación de procedencias, presenciamos una distribución por géneros prácticamente equitativa donde los hombres suponen el 54% y las mujeres el 46% res-tante. En cuanto a los intervalos de edad, son personas potencialmente activas, donde la mayoría se concentran en los grupos de edad comprendidos entre los veinte y cuarenta años, en todas las nacionalidades que residen entre nosotros.
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