El propósito de este artículo es dar a conocer las pautas de inserción laboral en el mercado de trabajo en España, de miles de mujeres inmigrantes.La demanda de fuerza de trabajo inmigrante de las economías, se traduce en un aumento de reclutamiento de trabajadoras inmigrantes para ser empleadas en las actividades vinculadas a la reproducción social -principalmente el servicio doméstico-. Se trata de tareas que siempre han sido consideradas “propias” de mujeres, pero que en la actualidad han pasado a formar parte del mercado global, en el contexto de la “internalización de la reproducción”La triple discriminación de las trabajadoras inmigrantes -por razón de su clase social, género y etnia- las relega a un nicho laboral muy concreto -servicio doméstico- lo que se traduce en una participación laboral máximamente precaria y marginal. A tenor de su condición de inmigrantes, sus oportunidades laborales no son las mismas que para las mujeres autóctonas; si se añade la perspectiva de género al fenómeno de la estratificación del mercado de trabajo a partir de la etnia, se constata que, son las mujeres inmigrantes de origen no comunitario las que ocupan el último escalafón: el servicio doméstico. Las mujeres inmigrantes constituyen pues, una especie de “subsegmento” del mercado de trabajo femenino.La posibilidad de movilidad ocupacional fuera del servicio doméstico son bastantes reducidas. El desplazamiento hacia otros sectores dependen de un gran número de factores, entre los que debe destacarse el nivel educativo de la mujer inmigrante, su proyecto migratorio y el tiempo de asentamiento en la sociedad receptora, las redes familiares, el conocimiento del idioma y la posición que ocupa en la estructura familiar. En el caso de la sociedad española, aparecen pocas vías de empleo alternativas y se concentran en los servicios pocos cualificados: la hostelería y el comercio.
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