Alcalá de Guadaíra no cuenta entre sus misterios procesionales con ninguno que represente el encuentro de Cristo y María en la calle de la Amargura. Ni siquiera ninguna de las obras de arte conservadas en sus templos tiene esta iconografía. Sin embargo, esta ciudad, a escasos quince kilómetros de Sevilla, mantiene intacta la tradición del encuentro de los pasos de Jesús Nazareno y la Santísima Virgen al amanecer del Viernes Santo, protagonizado por la Hermandad de Jesús Nazareno. Este antiguo rito es una de las herencias que la sevillana Hermandad del Silencio, Madre y Maestra, entregaba a sus filiales, siendo una de ellas la citada Hermandad alcalareña. Sin embargo, en la Sevilla de 1780, la Hermandad Matriz de los Nazarenos de Sevilla perdió esta antigua ceremonia “de la humillación” que se había venido celebrando en la Plaza del Duque. Los pasos del Dulcísimo Nazareno y la Virgen de la Concepción ya no se volverían a enfrentar ritualmente. Muchas de sus filiales sucumbieron a este cambio en sus respectivas poblaciones, pero no ocurrió así en otras como Alcalá, donde este legado nazareno se mantiene hasta la actualidad.
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