Desde hace cuatro décadas China no ha dejado de crecer a un ritmo vertiginoso. Las proyecciones apuntan a que en menos de 20 años la potencia asiática se habrá convertido en la primera economía del mundo. Pekín ha apostado por la innovación como verdadera clave de su recuperación como potencia dominante. Desde Washington se ve la situación con preocupación. La globalización y el liberalismo económico han favorecido el ascenso chino. La economía y la tecnología se han convertido en los ámbitos inevitables donde las grandes potencias dirimen sus diferencias. La tecnología es muy difícil de salvaguardar dentro de las propias fronteras, nadie gana con las guerras económicas, aunque estas afectan de manera distinta a unas partes y a otras. En EE. UU. puede existir la tentación de poner freno a la economía global y reforzar los controles tecnológicos porque se piensa que China tiene más que perder y el poder es cuestión de posiciones relativas
For four decades China has been growing steadily at an amazing rate. The projections suggest that in less than 20 years the Asian power will have become the world's leading economy. Beijing has opted for innovation as the key to its recovery as a dominant power.
From Washington the situation is seen with concern. Globalization and economic liberalism have favoured the Chinese rise. Economy and technology have become the inevitable areas where the rivalry between the great powers settle their differences. It is very difficult to safeguard technology within the state borders, no one wins with economic wars, though they affect different actors in different ways. In the USA there could be the temptation to curb the global economy and strengthen technological controls because China has more to lose whereas power is a matter of relative positions
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